¿Qué hace Haiku a un Haiku? y, ¿Qué no lo hace?

Un viejo estanque,

salta una rana,

sonido del agua. Matsuo Bashō

Éste es seguramente uno de los Haiku más famosos de la historia, escrito además por quien es considerado el padre de este estilo, Matsuo Bashō (1644 -1694).

Sin embargo, no fue hasta 200 años después de Bashō, cuando oficialmente se comenzó a hablar de Haiku para referirse a un estilo de poemas breves donde el tema principal es la naturaleza.

Más adelante, su popularidad se extendió por el mundo entero, desafiando a famosos escritores a plasmar en tan solo tres versos la belleza de lo que nos rodea, cómo Mario Benedetti y Jorge Luis Borges si hablamos de autores latinoamericanos.

Sin embargo, ¿Basta solamente con respetar la métrica del Haiku para que se considere Haiku propiamente tal, o simplemente debo hacer un poema sobre la naturaleza, y ya está?

Un poco de historia

El Haiku no nació de la nada.

En la era Heian (794-1185) el estilo de poesía de preferencia era el Tanka o «poema corto», el cual tenía una métrica de 5-7-5-7-7.

Luego, en la era Muromachi (1334-1578), se populariza el Renga, un poema compuesto por varias personas, con la misma métrica del Tanka.

Del Renga nace el Haikai Renga, un especie de juego en donde también participaban varias personas quienes creaban, centrándose en el humor y el ingenio, poemas de hasta 100 versos.

El primer verso, llamado Hokku, comienza a independizarse y toma el nombre de Haikai.

Es esta parte la que desarrolla Bashō, alejándose de lo jocoso y enfocándose en los cambios naturales que experimenta el mundo que nos rodea.

Más tarde, Masaoka Shiki, un poeta de la era Meiji (1968-1912) le da el nombre definitivo de Haiku.

Masaoka Shiki

La Métrica

«Un viejo estanque, salta una rana, sonido del agua«.

El Haiku es un poema de 17 sonidos o sílabas distribuidas, generalmente, en tres versos de 5, 7 y 5 sílabas cada uno. Estos sonidos responden por supuesto, en una primera instancia, a los sonidos del idioma japonés. Para entenderlo mejor, revisemos cómo se organizan los sonidos en el mismo poema de Bashō.

En japonés original: 古池や蛙飛び込む水の音

En rōmaji: Furuikeya kawazu tobikomu mizu no oto

De esta forma, podemos observar que el primer verso se compone por «Furuikeya» (un viejo estanque), es decir 5 sonidos (fu-ru-i-ke-ya), el segundo por «kawazu tobikomu» (salta una rana), 7 sonidos (ka-wa-zu-to-bi-ko-mu), y el tercero por «mizu no oto» (sonido de agua) de 5 sonidos (mi-zu-no-o-to).

En japonés la regla de la métrica se cumple perfectamente.

No así si nos fijamos en la traducción. Y es que el traductor deberá privilegiar, en muchos casos, transmitir la esencia del poema por sobre los aspectos formales.

Kigo  季語

Al momento de componer un Haiku en su forma clásica, además de respetar la métrica ya mencionada, debe utilizarse «Kigo«, que significa «palabra estacional«.

Esta palabra nos indica en qué estación del año se inscribe el Haiku, y no solo eso, a veces incluso nos indica en qué momento específico de la estación nos encontramos.

El Haiku, al tener influencia del budismo zen, se trata de un aquí y un ahora.

Es importante que, si nos encontramos en primavera, aprovechemos de escribir sobre lo que nos ofrece esta estación, las flores que nacen, el clima templado, etc; y no evocar otra estación que aún no podemos percibir.

«Silencio,

en las rocas penetra,

la voz de las cigarras«Matsuo Bashō

Seguramente has escuchado en películas y series japonesas cómo suena fuerte el canto de las cigarras cuando la historia transcurre durante el verano. Pues bien, justamente en este segundo Haiku de Bashō, la palabra «cigarra» funciona como Kigo de la estación estival, permitiendo al lector evocar la atmósfera que propone el poeta.

Mucho antes del Haiku, los japoneses habían empezado a establecer un grupo de palabras especiales y hermosas para hacer alusión a los fenómenos de las estaciones, y que solo debían ocuparse dentro de la poesía.

Actualmente, existen diccionarios dedicados exclusivamente a los Kigo.

Tema: la naturaleza

Es éste quizás el punto más importante e intransigente para que un Haiku sea considerado como tal: el enfoque debe estar en la naturaleza. Es ella la protagonista. La figura del ser humano puede o no estar presente en el poema, y de estarlo, solo es para formar parte de esta naturaleza, pero nunca se posiciona por sobre ella.

«Se derrite la nieve, la aldea se llena de niños«.

En este Haiku de otro gran representante del estilo, Kobayashi Issa, podemos apreciar que aparecen niños (seres humanos), en el poema. Sin embargo, estos simplemente son un elemento más dentro del cuadro de inicios de primavera plasmado por el poeta.

Se podría decir que el Haiku es más bien pictórico, y busca expresar con simpleza la imagen de un momento y espacio determinado. Es como una fotografía hecha palabras de una forma concreta, sin utilizar metáforas o conceptos abstractos.

Kireji 切れ字

Por último, al componer un Haiku en su forma clásica, este debe contener «Kireji», o «palabras de corte». Éstas carecen de significado traducible, y tal como dice su nombre, se usan para cortar los versos, generando una pausa y transmitiendo en algunos casos sensaciones como el asombro, la añoranza, la nostalgia o el sentirse conmovido. Se traducen muchas veces como signos de puntuación y exclamación. En la actualidad, y sobre todo para quienes escriben Haiku en otro idioma que no sea el japonés, esta regla es obviada sin perjuicio de la composición.

Y hoy, ¿qué es un Haiku?

Mucha agua ha pasado bajo el puente, y la composición de los Haiku, tanto dentro como fuera de Japón, se ha flexibilizado. Actualmente los poemas pueden:

  • Tener metro roto, es decir no cumplir estrictamente con la división 5-7-5
  • Puede desaparecer el Kigo
  • Puede prescindir de Kireji

Pero lo que nunca se puede olvidar es que el tema del Haiku debe ser la naturaleza. Podemos obviar las demás reglas, pero ésta es la fundamental. Y cuando hablamos de naturaleza no se trata solo del mar, la montaña o el bosque, sino de nuestro mundo circundante.

Por eso, a pesar de quizá muchos vivan dentro de grandes ciudades sin muchas áreas verdes, o incluso actualmente que pasamos más tiempo encerrados, la naturaleza siempre está presente.

En los animales o insectos dentro de nuestras casas, el sol y la luna que podemos ver desde la ventana, el sonido de la lluvia o el viento, las demás personas que habitan este mundo.

En mis hombros

extiende su tela una araña,

tarde otoñal.Tomita Moppo

Y… ¿qué no es Haiku?

En palabras simples, si el Haiku no tiene como tema principal la naturaleza, entonces éste no es un Haiku. No basta con crear un poema breve con una métrica de 5-7-5 para decir que es Haiku. Por lo mismo, a pesar del respeto que merecen los autores latinoamericanos mencionados al principio, algunos de sus llamados «Haiku» en realidad no lo son. Veamos algunos ejemplos.

Los premios póstumos
se otorgan con desgana                    
y algo de lástima.
         *
Los sentimientos
son inocentes como
las armas blancas.

En estos poemas de Benedetti, ¿ven acaso la naturaleza como tema principal? Seguramente respondieron que no. Por lo tanto, lo que hace Benedetti es simplemente ajustarse a la métrica para componer poemas breves.

Sin embargo…

パパは部長 家の中 ママ社長

Papá manda en la oficina. En casa, la que manda es mamá.

Existe otro tipo de poema breve donde, a diferencia del Haiku, el tema se centra en la vida de los seres humanos, expresando libremente sus emociones y sentimientos en relación a la edad, el trabajo, la vida diaria, etc. Estos poemas se llaman Senryū , y se originan paralelamente al Haiku, pero esa es otra historia.

Sería más apropiado decir entonces, que los llamados «Haiku» de Benedetti son más bien Senryū, pero como éstos no son tan conocidos en occidente como sí los son los Haiku, resulta mejor venderlos con este último nombre.

Cualquiera de los dos estilos resulta un gran ejercicio literario para expresar en pocas palabras imágenes o situaciones que nos pueden generar grandes sensaciones e impresiones.

Y tu, ¿Te atreves a componer alguno de ellos?