Los gatos son la mascota preferida de los japoneses, y parte importante de la cultura nipona desde tiempos ancestrales.

Así, siendo necesario dedicar una isla completa a estos hermosos felinos. 

Tashirojima es una pequeña isla en Ishinomaki, Prefectura de Miyagi.

Si tu geografía de Japón no es muy buena, no te preocupes, podemos decir que está al norte de Tokio.

Es posible llegar desde ahí en automóvil; 6 horas y media en carretera.

Entre sus opciones también se encuentra volar a Sendai y tomar tren o autobús para llegar a este nyagico lugar.

Su población no rebasa los 200 habitantes, siendo en su mayoría personas de la tercera edad, teniendo como principal actividad la pesca y el turismo.

En un principio, la isla estaba dedicada a la producción de seda, y para controlar las plagas de ratones, decidieron llevar gatos salvajes.

Con el tiempo los nativos se volvieron cercanos a estos, creando la costumbre de predecir el clima y los patrones de pesca a partir del comportamiento de los gatos, quedando como guardianes de la pesca.

Gracias a esto existen alrededor de 10 santuarios consagrados al Dios gato.

Los gatos son muy importantes y se reproducen de forma natural en la isla, que ya está más poblada por ellos que por los isleños.

Los perros están estrictamente prohibidos, considerados enemigos naturales de la isla, incluso existe una leyenda, donde el mar se pondrá de malas si un perro llega a la isla.

Entre otras prohibiciones, está alimentar a los gatos. A pesar de ser en su mayoría callejeros, las personas de la isla son muy cuidadosas con su dieta.

Si te animas a ir, hay una gran cantidad de lugares donde hospedarte, pero si buscas una experiencia más natural, entonces lo tuyo es Manga Island.

Un campamento público con cabañas en forma de nekos decoradas por distintos mangakas.

Una experiencia imperdible.